Teniendo presente la conveniencia de diagonalizar
, buscamos conservar la validez de las expresiones obtenidas anteriormente para los casos en que ocurre degeneración. Supongamos entonces que
es autoenergía de
para
estados
—una base arbitraria para el espacio asociado a
, que no necesariamente diagonaliza
—. Nos interesa encontrar una base
adecuada, que nos permita partir de expresiones similares a las del caso no degenerado
y nos lleve a relaciones para las correcciones de primer orden análogas a la (30) para cada
(ejercicio)
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(37) |
Proyectando sobre
obtenemos (ejercicio)
lo que confirma que la base que nos interesa es una que diagonaliza
. Esta identidad es sumamente importante, porque nos indica que al diagonalizar
, además de hallar la base “correcta”
, en el mismo cálculo obtenemos las correcciones a primer orden para las autoenergías
. A menudo se enfatiza el hecho de que resolvemos el problema en el subespacio
aclarando que extraemos las componentes correspondientes mediante el proyector
; por ejemplo al escribir la ecuación de autovalores anterior
nada se altera, ya que es obvio que
.
Antes de avanzar con las correcciones de segundo orden, hacemos hincapié en el caso en que la diagonalización anterior ocurre alguna
degenerada, por lo que las expresiones encontradas admitirían diferentes combinaciones de las
que mantendrían una expresión diagonal para
. Por eso, al concentrarnos en el subespacio
, la condición de normalización “intermedia” que se impone —similar a la del caso no degenerado— es
donde el operador
es el proyector sobre el complemento del subespacio asociado a
.
Entonces,
una vez que hayamos diagonalizado
en el subespacio
, analizamos la condición impuesta para las correcciones de segundo orden, análogas a las (31)
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(38) |
Proyectando dentro del subespacio asociado a la degeneración, el primer término de la izquierda nuevamente resulta nulo, y el primero de la derecha también se anula porque hemos asumido que
no tiene componentes en el subespacio
, de manera que
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(39) |
Vemos que para obtener
es necesario determinar
, para lo cual proyectamos la expresión (37), asociada a las correcciones de primer orden, en el complemento de
de donde obtenemos (ejercicio)
Sustituyendo en la (39), las correcciones de segundo orden para las autoenergías se extraen de las ecuaciones
Entonces la base “correcta” que buscamos también debe diagonalizar en el subespacio
el potencial efectivo
Vale la pena aclarar que siempre que especifiquemos que trabajamos en el subespacio asociado a la degeneración podemos omitir los proyectores
de la expresión anterior.
Resumiendo, una vez que hayamos diagonalizado
en el subespacio
, podemos adaptar las expresiones que obtuvimos para el caso no degenerado y escribir, a primer orden
Además, habiendo diagonalizado el operador
en el subespacio degenerado, las autoenergías corregidas a segundo orden pueden expresarse como
Gustavo Castellano 15/10/2026